Pensamientos de Lutero
Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Salmo 130:5
Hay hombres que quieren enseñar a Dios el sentido de la vida. Quieren indicarle tiempo y lugar, y mostrarle la manera en la que debe ayudarles. Y cuando no sucede como quieren, se rinden, o comienzan a buscar ayuda en otra parte. No esperan al Señor, creen que Dios debe estar preparado y darse prisa con la ayuda precisamente como y cuando ellos quieren.
Pero los que esperan al Señor, demandan su guía y dejan todas las cosas al cuidado y la buena voluntad de Dios. Le dejan decidir cuándo, cómo, dónde y por qué medios debe ayudarles. Aunque la ayuda tarde, no dudan de que Dios les ayudará.
Tampoco piden esa ayuda por medio de otro nombre. ¡Qué Dios la dé como quiera! Pero él que quiere llamar la ayuda por medio de otro nombre y así decidir él mismo, se quedará sin ayuda pues no se inclina bajo el consejo de Dios y bajo su voluntad.
Martín Lutero. Tesoros Bíblicos.



Responder