Semana Santa con San Mateo

Seis meditaciones de la Semana Santa para usar personalmente o con la familia, para acompañar a Jesús desde el Domingo de Ramos hasta la Pascua de la Resurrección.

Se puede usarlas como están o dentro de un orden de oración como Maitines o Vísperas.

Que sean de mucha bendición para todos.

Meditación de Semana Santa basada en Mateo 26-27

Texto bíblico es de la Biblia de las Américas (LBLA)

Lunes de Semana Santa

26 Cuando Jesús terminó todas estas palabras, (las tres parábolas de Capítulo 25: Los Diez Vírgenes, los Siervos Invirtiendo Talentos, y el Juicio Final, es decir, enseñanza sobre la vida cristiana, el ministerio y el Último Día y la Venida de Cristo) dijo a sus discípulos:2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre

será entregado para ser crucificado. 3 Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás. 4 Y tramaron entre ellos prender a Jesús con engaño y matarle. 5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya un tumulto en el pueblo.

6 Y hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7 se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre su cabeza cuando estaba sentado a la mesa. 8 Pero al ver esto, los discípulos se indignaron, y decían: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque este perfume podía haberse vendido a gran precio, y el dinero habérselo dado a los pobres. 10 Pero Jesús, dándose cuenta, les dijo: ¿Por qué molestáis a la mujer? Pues buena obra ha hecho conmigo. 11 Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Pues al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de

prepararme para la sepultura. 13 En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, en memoria suya.

14 Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y dijo: ¿Qué estáis dispuestos a darme para que yo os lo entregue? Y ellos le pesaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces buscaba una oportunidad para entregarle.

Meditación: Jesús en capítulo 25 había enseñado sobre la necesidad de seguir hasta el final con una fe personal en Él, de ministros buenos y malos, y del Último Día y el Juicio Final, el día de las ovejas y las cabras. Ahora predice otra vez su cruz inminente. El que tiene oídos, que oiga: hoy tu salvación viene.

La mujer con el perfume oye y entiende: Jesús está llegando al punto culminante de su carrera. Vale la pena de dedicar algo precioso para ungir al Hijo del Hombre, que ya entra en su servicio fundamental. Podemos ver que la mujer quien derramó el líquido precioso sobre los pies

de Jesús tenía su lámpara llena del aceite que quemaba en fe. Ciertamente es justo que alabamos su buena obra, la que indica que ella estaba lista para el Juicio Final, por la fe en Cristo Jesús.

Pero no todos. Los discípulos muestran sus corazones mezquinos, quejándose del desperdicio, supuestamente por su preocupación por los pobres. Los apóstoles futuros, fundamento de la Iglesia, no tenía la fe de esta mujer. Y uno, Judas Iscariote, se revela ser mucho peor, un traidor, listo en su decepción para entregar Jesús en las manos de los principales sacerdotes y ancianos de los judíos.

En esto podemos ver que el camino y los métodos del Señor no son como los de los hombres. La humilde tiene oídos de fe, y actúa en consecuencia. Los líderes muestran su debilidad, al menos, y al peor muestran su malignidad. Y el Cristo sigue su carrera a la Cruz, para el gozo de ofrecerse si mismo por todos, porque esto fue su meta y su gozo.

Gracias Jesús, por ser el único hombre fiel y bueno, nuestro Salvador. Preserva en nosotros la misma fe que diste a la mujer con el perfume.

Todopoderoso y eterno Dios, tú enviaste a tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo, para asumir nuestra carne y padecer nuestra muerte en la cruz. Permítenos, en tu misericordia, participar en sus padecimientos para así también tener parte en su resurrección; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén

Martes de Semana Santa

Lectura: 17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua? 18 Y El
respondió: Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: “El Maestro dice: ‘Mi tiempo está cerca; quiero celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.’” 19 Entonces los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.

20 Al atardecer, estaba Él sentado a la mesa con los doce

discípulos. 21 Y mientras comían, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22 Y ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor?

23 Respondiendo Él, dijo: El que metió la mano conmigo en el plato, ése me entregará. 24 El Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido. 25 Y respondiendo Judas, el que le iba a entregar, dijo: ¿Acaso soy yo, Rabí? Y Él le dijo: Tú lo has dicho.

26 Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido,
lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias,
se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este

fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 30 Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

31 Entonces Jesús les dijo*: Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de mí, pues escrito está: “HERIRÉ AL PASTOR, Y LAS OVEJAS DEL REBAÑO SE DISPERSARÁN.” 32 Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 33 Entonces Pedro, respondiendo, le dijo: Aunque todos se aparten por causa de ti, yo nunca me apartaré. 34 Jesús le dijo: En verdad te digo que

esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35 Pedro le dijo: Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré. Todos los discípulos dijeron también lo mismo.

36 Entonces Jesús llegó con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí mientras yo voy allá y oro. 37 Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. 38 Entonces les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro,

orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras. 40 Vino entonces a los discípulos y los halló durmiendo, y dijo a
Pedro: ¿Conque no pudisteis velar una hora conmigo? 41 Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Apartándose de nuevo, oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si ésta no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43 Y vino otra vez y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. 44 Dejándolos de nuevo, se fue y oró por tercera vez, diciendo otra vez las mismas palabras.

45 Entonces vino a los discípulos y les dijo: ¿Todavía
estáis durmiendo y descansando? He aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
46 ¡Levantaos! ¡Vamos! Mirad, está cerca el que me entrega.

Meditación: En la noche en que Jesús fundó la Santa Cena, el Salvador fue rodeado por traición y negación. Judas Iscariote sigue en su camino oscuro, buscando la oportunidad de entregar a Jesús. Y los otros discípulos, liderado por Pedro, juraron su fidelidad, pero no tuvieron el coraje de vivirla. ¿Y qué hace Jesús, rodeado de traición y negación?

Jesús tomó pan y vino, e instituyó la nueva Pascua, la Cena de Inmortalidad, fundada con su propio cuerpo y sangre, empoderada con su Palabra creativa: “Esto es mi cuerpo, dado para vosotros. Esto es

mi sangre del nuevo pacto, derramada para el perdón de los pecados.”Vemos el corazón de Dios, abierto y compartiendo amor, aunque nadie lo ha merecido.

El Señor sigue celebrando la misma cena, todavía rodeado con pecadores. No hemos traicionado al Cristo en las manos de los judíos, pero cada vez que acercamos al altar, venimos cargados de muchos fracasos y errores, con una historia de no amar verdaderamente, cada uno con su propia culpa, su propia negación de Jesús, en palabras,

hechos o pensamientos. Sin embargo, como la primera vez, el Señor se regocija en recibirnos, quitándonos todos nuestros pecados y dándonos a cambio de su justicia y santidad.

Gracias Jesús, por haber instituido la Santa Cena, por la cual tenemos acceso a tu gracia, amor y vida, a través del pleno perdón de nuestros pecados.

Oh Señor, en este maravilloso sacramento nos has dejado la conmemoración de tu pasión. Haz que podamos recibir el sagrado misterio de tu cuerpo y sangre, para que los frutos de tu redención se manifiesten en nosotros siempre; por ti, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos, Amén.

Miércoles de Semana Santa

Lectura: 47 Mientras todavía estaba Él hablando, he aquí, Judas, uno de los doce, llegó acompañado de una gran multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. 49 Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó. 50 Y Jesús le

dijo: Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. 51 Y sucedió que uno de los

que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó la oreja. 52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. 53 ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y El pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles? 54 Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder? 55 En aquel momento Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme? Cada día solía sentarme en el templo para enseñar, y no me prendisteis.

56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron.

57 Y los que prendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Y

Pedro le fue siguiendo de lejos hasta el patio del sumo sacerdote, y entrando, se sentó con los alguaciles para ver el fin de todo
aquello. 59 Y los principales sacerdotes y todo el concilio procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte, 60 y no lo hallaron a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Pero más tarde se presentaron dos, 61 que dijeron: Estedeclaró: “Yo puedo destruir el templo de Dios y en tres díasreedificarlo.” 62 Entonces el sumo sacerdote, levantándose, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 63 Mas Jesús

callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

64 Jesús le dijo: Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER, y VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO.

65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; 66 ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte! 67 Entonces le

escupieron en el rostro y le dieron de puñetazos; y otros le abofeteaban, 68 diciendo: Adivina, Cristo, ¿quién es el que te ha golpeado?

69 Pedro estaba sentado fuera en el patio, y una sirvienta se le acercó y dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Pero
él lo negó delante de todos ellos, diciendo: No sé de qué
hablas. 71 Cuando salió al portal, lo vio otra sirvienta y dijo* a los que estaban allí: Este estaba con Jesús el nazareno. 72 Y otra vez

él lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese hombre! 73 Y un poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Seguro que tú también eres uno de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese hombre! Y al instante un gallo cantó. 75 Y Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Meditación: La única arma de la Iglesia de Cristo es la Palabra de Dios. Fue necesario que el siervo del sumo sacerdote sufrió la pérdida de su oreja para que los futuros Apóstoles aprendieran esta lección. Si el reino que quiere Dios podía haber sido logrado con fuerza, el Señor lo hubiera hecho muchos milenios antes, en un instante. Pero Dios no quiere un reino de esclavos, un pueblo de enemigos derribados, sirviéndole en miedo. No, no, no.

Más bien Él quiere un reino de hijos amados que aman libremente, hombres y mujeres convertidos a ser amigos de Dios, por la gracia y el amor revelados en el auto sacrificio del eterno Hijo de Dios. Por lo tanto, en el momento adecuado, Dios envió a su Hijo, el que manda a los ángeles y preserva a los hombres, para someter a su propio juicio divino contra nuestro pecado. Jesús lo hizo en amor a su Padre, y a nosotros, y en la esperanza de reunir un Pueblo grandísimo.

Desgraciadamente, siempre ha costado mucho que los sucesores de

los Apóstoles y Santos de la Iglesia primitiva recuerdan esta lección. La tentación de intentar crecer la Iglesia con fuerza y sabiduría humana ha sido una plaga constante. A veces hemos desviado de la verdad por confiar en leyes morales, o en tratados con poderes mundiales, o por usar métodos modernos de marketing. No importa cual método cambiamos por el Evangelio, cada vez que paramos utilizando solamente el poder de la Palabra, fracasamos. La buena noticia del Evangelio, que en Cristo hay pleno perdón para todos los pecadores, es finalmente el único poder de salvación. No podemos mejorarla, y la cambiamos a nuestro peligro, y a la desventaja profunda del mundo.

Un día Jesús va a llamar más de doce legiones de ángeles para acompañarle en su Retorno, para congregar todos sus fieles y llevarlos a la inauguración del nuevo cielo y la nueva tierra, el paraíso de Dios. Hasta ese gran día, sigamos con la Palabra, la espada del Espíritu

Santo, para nuestro bien y para la vida del mundo.
Jesús, gracias por haber ganado su reino con el amor sangriento de

la Cruz, y ayúdanos siempre a aferrar solamente a tu Palabra.

Todopoderoso Dios, permite que en medio de todas nuestras fallas y debilidades seamos restaurados por la pasión e intercesión de tu único Hijo, nuestro Señor, que vive y rena contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos, Amén.

Jueves de Semana Santa

Lectura: 27 Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte.2 Y después de atarle, le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador.

3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo
que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los
ancianos, 4 diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero

ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú! 5 Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó. 6 Y los principales sacerdotes tomaron las piezas de plata, y dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre. 7 Y después de celebrar consejo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los forasteros. 8 Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy. 9 Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando

dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABÍA SIDO FIJADO por los hijos de Israel; 10 Y LAS DIERON POR EL CAMPO DELALFARERO, COMO EL SEÑOR ME HABÍA ORDENADO.

11 Y Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. 12 Y al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió. 13 Entonces Pilato le dijo: ¿No oyes cuántas cosas

testifican contra ti? 14 Y Jesús no le respondió ni a una sola pregunta, por lo que el gobernador estaba muy asombrado.

15 Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso al pueblo, el que ellos quisieran. 16 Y tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. 17 Por lo cual, cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? 18 Porque él sabía que le habían entregado por envidia. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese

justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de
Él. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. 21 Y respondiendo, el gobernador les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos respondieron: A Barrabás.22 Pilato les dijo: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: ¡Sea crucificado!

23 Y Pilato dijo: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 24 Y viendo Pilato que no

conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá vosotros! 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! 26 Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado.

Meditación: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.”Este grito de las multitudes, pidiendo la liberación de un asesino y la muerte de Jesús, debería darnos miedo. Los seres humanos, cada cual dependiente de tener su propia sangre dentro de su cuerpo para vivir, nunca debería cultivar una sed de sangre. Peor es que esta oración terrible fue motivada por la religión. Fue una religión pervertida, seguramente, pero, no obstante, los judíos animados por los sacerdotes pensaban que estaban sirviendo al Señor con su demanda: ¡Sea crucificado!

Señor ten piedad. Y el Señor la tiene, aun con estos pecadores.

Este grito de este grupo de judíos ha sido utilizado por hombres malos durante 20 siglos como excusa para perseguir al pueblo judío. Es otro ejemplo del peligro de la sed de sangre, y igualmente ha sido conectado con motivos religiosos también. Tales ideas nunca deberían salir de la boca de la Iglesia. Jesús dio su vida para todos los pecadores, y el privilegio de los cristianos es anunciar este perdón a cada persona posible. Cristianos no desean la muerte ni la

condenación eterna de ninguna persona. Tenemos que identificar y condenar pecado, para el bienestar del mundo, y para crear la oportunidad de luego proclamar el Evangelio.

De verdad hay una ironía profunda en la proclamación de la Iglesia Cristiana. Es horrible tomar con ganas la responsabilidad por la muerte de Jesús. Decir en ira: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos,” es horrible, y la Iglesia tiene que decirlo. Rechazar a Cristo y querer que el Santo Hijo de Dios sea crucificado es un pecado gravísimo. Pero, en el instante que el Espíritu Santo rompe un corazón endurecido y el pecador reconoce su culpa y grita a Dios para misericordia, la misma frase se cambia en una declaración evangélica:“Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Ser cubierto por la sangre de Jesús es una buena noticia porque en la sangre de Cristo todos nuestros pecados son lavados, y recibimos su justicia y santidad. El Espíritu nos convierten en cristianos, pecadores perdonados, viviendo desde la Sangre de Jesús.

Lávanos siempre, Señor Jesús, y también nuestros hijos, en tu sangre de amor, justicia y perdón.

Misericordioso y eterno Dios, tú no escatimaste ni a tu único Hijo, sino que lo entregaste por nosotros para cargar con todos nuestros pecados en la cruz. Afirma nuestro corazón con una fe arraigada firmemente en Él, de modo que no temamos al poder del pecado, de la muerte ni del diablo; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos, Amén.

Viernes de Semana Santa

Lectura: 27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio, y reunieron alrededor de El a toda la cohorte romana. 28 Y desnudándole, le pusieron encima un manto escarlata. 29 Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una

caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 31 Después de haberse burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron para

crucificarle.
32 Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado

Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz.
33 Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar

de la Calavera, 34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Y habiéndole crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes; 36 y sentados, le custodiaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra Él, que decía: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS.

38 Entonces fueron crucificados con Él dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. 39 Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza 40 y diciendo: Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios, y desciende de la cruz. 41 De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de Él,

decían: 42 A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en El. 43 EN DIOS CONFÍA; QUE le LIBRE ahora SI ÉL LE QUIERE; porque ha dicho: “Yo soy el Hijo de Dios.”44 En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él.

45 Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46 Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: ELI, ELI, ¿LEMA SABACTANI? Esto es: DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO? 47 Algunos de los que estaban allí,

al oírlo, decían: Este llama a Elías. 48 Y al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros dijeron: Deja, veamos si Elías viene a salvarle.

50 Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; 52 y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la

resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos.

54 El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios. 55 Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos; 56 entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Meditación: El velo del Templo se ha rasgado, abierto está el Lugar Santísimo, nunca más ubicado en un solo edificio terrenal particular. Ahora el Lugar Santísimo está presente dondequiera Cristo Jesús está presente con sus dones. Porque el sacrificio de animales en el Templo físico en Jerusalén no podía lograr la salvación de hombres. Los animales no pecaron, los hombres pecaron. Por ende, absolver el pecado humano requiere la sangre de un hombre.

El sistema de sacrificio de Israel siempre fue un anticipo, eficaz temporalmente para los fieles del Pueblo de Dios por su vínculo al Templo verdadero, el cuerpo de Jesús, quien es al mismo tiempo nuestro Lugar Santísimo y nuestro Cordero de Dios, que quitó los pecados del mundo. Su sangre tiene poder para absolver, porque Jesús

fue el único hombre sin pecado, el Nuevo Adán, recreando la humanidad, y al mismo tiempo, como proclamó el centurión, la Víctima de la Cruz era el Hijo de Dios. Su auto sacrificio tiene un valor infinito, más que suficiente para borrar todas nuestras maldades. Ciertamente, la sangre de Jesús nos limpia de todo pecado. Y no solo nosotros, pero los pecados del todo el mundo. ¡Que buen mensaje para proclamar!

Gracias Jesús, por haber muerto en nuestro lugar, para rescatarnos de la muerte eterna. Ayúdanos compartir tu Evangelio.

Todopoderoso Dios, sostén con tu clemencia a ésta, tu familia, por la que nuestro Señor Jesucristo estuvo dispuesto a ser traicionado e entregado en manos de hombres pecadores para sufrir la muerte en la cruz; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos, Amén.

Sábado de Semana Santa

Lectura: 57 Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. 58 Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue.61 Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

62 Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 63 y le dijeron: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré.” 64 Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el
primero. 65 Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. 66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra.

Meditación: Una buena obra más.
Jesús no tuvo que obedecer los Diez Mandamientos, porque Él fue el

autor de ellos, y el Rey Celestial encima de todo. No tenía ninguna necesidad de obedecer, fue para Jesús su deseo natural y un placer. Jesús cumplió la Ley de Dios en nuestro lugar. Igual como su sufrimiento y muerte fue para obviar la necesidad que suframos por nuestros pecados, (justicia pasiva), su cumplimiento de la Ley (justicia activa) fue para cumplir nuestra responsabilidad de cumplirla, algo que tampoco pudiéramos lograrlo.

Al final de su carrera, en el sábado, Jesús cumple, una vez y para todos, el único mandamiento que quedaba:

para santificarlo. El Espíritu movió a José de Arimatea y Nicodemus

Acuérdate del día de reposo

para que ellos colocaron el cuerpo muerto de Jesús en una tumba, para

cumplir el reposo necesario para nuestra salvación. La Ley de Dios

está completamente cumplida en y por Jesús, y por la fe en Él recibimos

el mérito de haberlo hecho.

Ahora el reposo de Dios y las tumbas de los fieles son santificados,

por Cristo. Solo queda la resurrección, la de Jesús que celebramos de

nuevo en unas horas, y la nuestra, cuando Jesús nos llama a su

presencia para siempre. ¡Que bendición, que alegría!

Gracias, Jesús, por haber terminado todo el curso necesario para

nuestra salvación. Ayúdanos esperar la resurrección con confianza y

paz.

Oh Dios, creador del cielo y de la tierra, concede que así como el cuerpo crucificado de tu amado Hijo fue depositado en el sepulcro y descansó durante el Sábado de Gloria, también nosotros esperemos con Él la llegada del tercer día, y así resucitemos a una vida nueva juntamente con Él, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos delos siglos, Amén.

 

Categories REFLEXIONES | Tags: | Posted on abril 13, 2019

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